ENTREVISTA DE AIKIDO POR JABI IRAIZOZ EN EL 25 ANIVERSARIO DE KIMUSUBI

                                                                                            

En el 25 aniversario de kimusubi , nuestro compañero y amigo JABI IRAIZOZ , nos propuso hacer una entrevista sobre AIKIDO , como entro en nuestras vidas y como se fue desarrolllando , lo importante que a sido para nosotros y para las personas que han compartido nuestro camino en estos 25 años en KIMUSUBI .

Y tambien desde nuestros comienzos en el aprendizaje de AIKIDo y conexion con nuestro MAESTRO YASUNARI KITAURA .

Esperamos que os guste y gracias a JABI por su interes.

Al final de la entrevista compartiremos unas fotos seleccionadas de estos 25 años de KIMUSUBI .

¿Porqué Aikido?

 

Entrevista a Iñaki Fernández (I) y Pepa Robles (P) con motivo del 25 aniversario de la apertura del Dojo Kimusubi.

 

¿Cómo os iniciasteis en el Aikido?

 

(I) De la forma más tonta. Me encontré con un amigo paseando por la calle y según me vio me dijo: –buff, cómo te has puesto–. Había sido padre de mi primer hijo y había cogido peso. Y me dijo: –estoy haciendo Shorinji Kempo en Sakura, un gimnasio de Amara, y un primo tuyo ha empezado a hacer Aikido–. Entonces un día fui a ver. Observé la clase y pensé: no me desagrada.

(P) Estamos hablando de hace 38 años. Y a los pocos meses empecé yo. Estuve viendo una clase con Iñaki y pensé, pues igual me animo. Teníamos al niño pequeño pero lo dejaba un rato con mi hermana esos días y acudía a entrenar.

 

 

¿Qué no es Aikido?

 

(P) No es competición. (I) No es un deporte. No es algo que sirva para alimentar nuestro ego sino todo lo contrario.

 

¿Qué es Aikido?

 

(I) Es un arte marcial moderno, porque el maestro Morihei Ueshiba antes de crear el Aikido hizo Aikibudo que tenía más similitud al Karate o al Ninjitsu, hasta que vio que se podía hacer el arte más puro.

 

(P) Y también más dedicado a la gente que no tiene tanta fuerza física, basado en la destreza de la técnica. Y lo convirtió en absorber la fuerza del atacante para poder evitar la agresión. Cuentan que el estuvo enfermo de joven y buscó la eficacia del Aikido en la no violencia, incluso cuidando al agresor de su propia acción. Por eso le llaman el arte marcial de la Paz. Viniendo de siglos y siglos de guerras, sangre y violencia.

 

(I) Sí, hay que tener en cuenta que él estuvo en la guerra de Manchuria y observó sus horrores.

(P) Y hasta entonces las artes marciales eran de yo contra tí o tú contra mí. En el duelo, en el “tengo que ganarte”.

 

(I) Es de una genialidad enorme porque incluso protege al agresor, porque las técnicas se aplican hasta cierto punto de control. De hecho existe alguna escuela que hace competición de Aikido, no se cómo lo harán, y si hay que romper se rompe, pero va contra los principios del Aikido.

(P) A nosotros siempre nos han enseñado que hay que cuidar al compañero, compañerismo y aprender siempre sin dañar. Nuestro maestro Yasunari Kitaura siempre lo ha tenido presente, evitar las lesiones y la agresividad.

 

¿Qué aporta el Aikido a una o un practicante a lo largo de los años?

 

(I) Hay dos trabajos. El primero es el físico y el segundo es el trabajo interior, que es personal. Hay quien viene a sudar y a aprender una serie de técnicas para que, dado el caso hipotético de un ataque poder defenderte.

El segundo trabajo, si quieres profundizar más, puedes hacerlo. El maestro Yasunari Kitaura nunca nos ha explicado nada sobre filosofía pero sí que es un camino filosófico…

 

(P) …no nos han enseñado nada en concreto de filosofía pero en sí la forma de enseñar la práctica, su comportamiento y es una forma de transmitirla. Cuando el profesor está delante y muestra una manera de dirigirse a los alumnos ya está entreviendo unos valores y una filosofía de vida. Es la actitud la que enseña esto.

 

 

Pero ahí hay que hacer un trabajo fuera del tatami ¿o es al revés?

 

(I) Cualquier arte que lo lleves de una manera pura, lo acabas llevando a la vida diaria.

(P) Es a través de las técnicas y la actitud en el tatami que lo acabas llevando a tu vida fuera de él. El trabajo en el tatami es el que nos ha ayudado a nosotros en nuestra vida cotidiana más que al contrario.

Está la parte de desfogarte de las dificultades, rabia o angustia de la vida para estar más calmada. A su vez, la parte de relacionarte con los demás y trabajar el compañerismo, ya que estamos cambiando de compañero constantemente, viéndote en los dos roles, como uke o tori.
Hay una parte de humildad que hay que tener sobre el tatami, y un equilibrio entre todos. El Aikido es caer y levantarse, por lo que ya hay humildad en ello porque la vida diaria es igual. Te toca caer por X motivo y tu labor es aprender y levantarte.

 

Aikido y Bullying.  

 

(I) Tuvimos un caso en concreto de un chico que sigue entrenando en Kimusubi que estaba siendo víctima de bullying en su escuela. Sus padres le apuntaron aquí para que aprendiera a defenderse de alguna manera. Le sirvió para cambiar su percepción para poder ignorar a esos cobardes, a sentirse seguro para esquivar un puñetazo o un insulto y eso se transmitió en su actitud más segura, y ya no era el más vulnerable, que es lo que buscan. Pudo superarlo en poco tiempo. Hemos tenido algún que otro caso más que también pudieron cambiar su situación.

 

(P) Las clases que damos a los niños fomentan el compañerismo, no que se machaquen unos a otros. Hay una parte de disciplina, normas y técnica pero sin olvidar una parte de juego; no hay que olvidar que son niños. Y los padres deben de hacer su parte en casa.

 

Aikido y las mujeres.

 

(I) Hay chicas pero podría haber muchas más. Tendremos un veinte por ciento de mujeres en total. Y para mí es un arte marcial que favorece más a las mujeres que a los hombres porque tienen más facilidad para captar antes la esencia. Sobre todo al principio, porque no usamos la fuerza bruta.

 

(P) En la zona tenemos varias chicas que son cinturón negro. Lurdes, Josune, Marian, Maite, etc… Animamos a las chicas que vengan a probar. Es cierto que ahora tenemos muchas niñas practicando.

 

¿Qué significa Kimusubi?

 

(I) Unión de Ki.

 

(P) El maestro Yasunari Kitaura nos escribió amablemente esta definición originaria de Morihei Ueshiba Ōsensei:

 

“Estando yo entre el cielo y la tierra, al establecer Kimusubi con ellos. El estado de mi corazón. Es como seguir el camino del eco”.

 

(I) Normalmente siempre estamos hablando de Yo, Yo, Yo, cuando en realidad formamos parte de un todo. Como la frase de Ueshiba “Yo, el Universo”. O la ola que se alza creyéndose algo separado del océano.

 

¿Qué aportan las armas al Aikido?

 

(I) Para mí son una prolongación de esa energía, de ese trabajo que intentamos hacer. En cuanto pensamos en arma pensamos en pelea, lucha, muerte. Así como con las técnicas intentamos no romper la energía del contrario, con las armas pasa lo mismo pero todavía es más difícil. Pero como nos gusta que meta ruido, e impresionar… Cuando yo trabajo con las armas, y es una visión personal, no tengo la idea de que el bokken (katana de madera) está haciendo esto o lo otro, soy yo el que lo está haciendo, como una prolongación de mí. Trabajando desde hara, desde el centro, no desde los brazos, tanto con el jo como con el bokken. Y muchas de las técnicas que aplicamos con las manos están basadas en el trabajo de la katana, extraídas del mismo.

 

¿Se practica o es interesante emplear la meditación en Aikido?

(I) Antiguamente cuando los primeros alumnos de Ueshiba estaban en su dojo, al que llamaban el dojo de la muerte, parte de ellos, antes de empezar la clase, hacían meditación. Aquí venimos y tenemos una hora y media de clase y nos centramos en las técnicas adaptados a un estilo de vida occidental. Pero entonces vivían allí. Y tenían su tiempo de interiorización, de meditación. Y cuando venía el maestro comenzaban a entrenar. Todo eso se ha ido perdiendo.

 

Por supuesto es muy recomendable y conveniente. Sobre todo para cortar con el stress de venir directamente de trabajar. Esto mejora nuestra práctica.

 

¿Cómo fue la creación del dojo Kimusubi en Alza?

 

(I) Comenzamos en Sakura con Ramón Aduriz. Pero el club era de Judo. Entonces teníamos unos horarios y era un sótano con una carbonera… Y como yo trabajando pasaba mucho tiempo en la calle, me enteré de que la orquesta Mondragón iba a dejar un local, el de jai-alai.

 

Nos fuimos para allí y pasamos de un local oscuro con una viga enorme en medio a un local amplio y cómodo donde practicar con una bonita y gran terraza. Cementamos, pintamos y trabajamos con ilusión entre todos para acondicionarlo. Fuimos de los primeros en formar Amagoia.

 

Y allí estaban también Álex y Félix, que ya habían empezado a hacer Aikido unos cuatro años antes que nosotros en Sakura. Empezaron muy jovencitos. Tenían unos catorce años y nosotros veintiuno o veintidós. Eran unos jóvenes maestros para nosotros. Éramos casi como una familia. Ramón poco a poco fue encaminándose en otra dirección pero ya varios de ellos, como Félix y Álex ya eran cinturón negro.

 

(P) Y siempre hemos tenido conexión con Yasunari Kitaura, desde que empezamos. Él lleva cincuenta años en España. Ya venía a Sakura hace cuarenta años. Ramón y Benigno eran alumnos suyos. Nos ha examinado siempre él. Y Álex y Félix han sido como sus niños del Aikido.

 

Por diferencias de criterio con otras personas, y siendo ya un referente de élite con una trayectoria de trece años, dejamos todo allí educadamente y decidimos cambiar de local para continuar con el estilo y las enseñanzas de nuestro maestro Yasunari Kitaura. Y tuvimos la gran suerte de que en un mes y medio encontramos el local actual de este dojo, el Kimusubi. Junto con Lurdes, Santi, Félix, Josune, Álex,  los alumnos de sus clases, mi primo albañil y mi hermano fontanero, volvimos a echarle ilusión y trabajo para acondicionar el local, poner el tatami, los vestuarios y las duchas.

 

Salíamos de nuestros trabajos y veníamos aquí a seguir trabajando.

 

Desde entonces han pasado veinticinco años. Hemos tenido que trabajar muy a fondo.

 

(I) Y hace unos diez años se abrió el centro de Artes Marciales de Anoeta y Félix y Álex hicieron una exhibición allí. A día de hoy Álex continúa con las clases allí. Josu también estuvo dando clases un tiempo.

 

 

¿Porqué Aikido y no otra arte marcial?

 

(I) Es difícil. Creo que depende mucho de cómo te enseñen el arte marcial. Podríamos pensar que el karate es pegarse por ejemplo pero hay muchas katas que eres tú el que trabajas contigo y hay cosas que te sorprenden, encontrando similitudes. La forma de enseñar, habiendo en todos estos artes competición, es que tú quedes primero, el que tú seas el que gane, y hay que vigilar el ego. En Aikido no hay competición.

 

(P) Yo lo elegiría precisamente por esa característica, la no agresividad.

 

 

¿Qué cualidades debe tener y trabajar un buen practicante de Aikido?

 

(I) La humildad sin duda.

 

(P) Es la principal. También la paciencia.

(I) Tú llegas aquí y seas lo que seas, te dediques a lo que te dediques, o seas lo fuerte que seas, debes de ser humilde para aprender este camino. Empezar desde cero.

 

¿Qué cualidades debe tener y trabajar un buen Sensei de Aikido?

 

(I) Las mismas que el alumno (RISAS).

(P) Las mismas pero mucho más. El servir a los demás, porque damos un servicio. Porque cuanto más sabes más peligro tienes de que te gane el ego.

 

(I) Eres un transmisor de unas técnicas que no te pertenecen. Y en Japón decidieron compartirlas.

(P) E imagino que se han evitado muchas peleas y problemas en el mundo gracias a miles y miles de practicantes de Aikido.

(I) He visto a más de uno que, gracias a tener el privilegio de tener delante a diez o quince personas que vienen a aprender, tratar de controlar o crear dependencia hacia él en sus vidas.

(P) Tienes que permitir que cada persona tenga su criterio y su proceso, no por obligación. No imponer que tú como mi alumno no puedes ir a clase de otro por ejemplo. Hay gente que sin ser maestros actúan como tales, u otros que se han puesto ellos mismos el cinturón negro sin pasar ningún examen.

 

Y en la práctica de los alumnos se deben de tratar por igual entre todos. Si un grado superior se aprovecha de su posición se debe corregir. Hay que motivar a los que vienen detrás, respetar las formas y que nadie se crea más que nadie.

 

¿Qué es lo más difícil de gestionar un Dojo?

 

(P) (RISAS). Todo. Mantenerlo a flote sobre todo en los meses de verano que no hay ingresos y sí gastos. A nivel administrativo y a nivel de grupos entre las diferentes actividades, la gestión de las personas, que no haya roces y fluya de la mejor manera posible. Aunque ahora hay equilibrio y muchos alumnos colaboran en todo lo que pueden. Cuando pedimos ayuda hay gente que nos quita mucho peso.

 

¿Cómo es vuestra conexión con Yasunari Kitaura?

 

Muy buena. Y con su hijo Shu también. Una conexión muy cercana pero sin perder nunca las formas. Él nos ha dado su confianza pero le respetamos mucho. Es un maestro y lo tratamos como tal y no le perdemos el respeto ni las formas. Hay gente que no entiende esto.

 

¿Os gustaría añadir algún mensaje?

 

Nos gustaría dar las gracias de corazón al Aikido por todo lo que nos ha aportado en estos treinta y ocho años. Hemos pasado pruebas muy duras y ha sido un apoyo vital. Y a los compañeros en este viaje tan bonito de amistad y de trabajo. A los que hemos querido y por los que nos hemos sentido queridos. Compañeros y maestros.




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